Caracteristicas de una persona empatica

Si ha respondido afirmativamente a las tres preguntas, lo más probable es que sea una persona empática. Una persona empática es alguien que no sólo siente lo que otra persona está sintiendo, sino que también comparte sus emociones -positivas o negativas-. En algunas situaciones, un empático puede incluso sentir el dolor físico de otra persona.

Rasgos como ser sensible, estar en sintonÃa con las emociones de los demás y ser compasivo pueden atribuirse a un empático. Hablemos de lo que es un empático, de algunas de las características clave de un empático y de cómo puede convertirse en una persona empática. La principal característica de las personas empáticas es su capacidad para percibir y sentir las emociones de los demás.

En muchos casos, estas personas absorben literalmente los estados emocionales de quienes les rodean, convirtiéndose en una especie de esponja emocional. Son capaces de captar y comprender lo que alguien siente, incluso si esa persona tiene dificultades para expresarlo con palabras. Una de las características de las personas empáticas es que no temen mostrar su vulnerabilidad.

Son conscientes de que para conectar a un nivel profundo, no basta con escuchar atentamente a los demás y entender lo que sienten, sino que es necesario aportar algo personal a esa interacción, exponerse emocionalmente. Las personas empáticas suelen quitarse la máscara social para revelar sus sentimientos y crear ese vínculo especial que se genera cuando dos realidades humanas se tocan desde lo más profundo de su fragilidad. De hecho, la empatía es un camino de ida y vuelta que implica compartir penas y alegrías sin miedo a que el otro se aproveche de nuestras supuestas debilidades.

7. Tienden a sentirse abrumados El término «empático» se ha convertido en una forma popular de describir a una persona empática. Algunos rasgos de las personas empáticas son marcas reconocibles al instante, pero, según algunos expertos, ser una persona empática es algo que todos podríamos ser, en cierto grado.

Un verdadero empático siempre sale de su zona de confort y empieza a pensar, sentir y actuar por otras personas. Algunos profesionales dicen que hay una clara distinción entre el empático y la persona empática media. «Todos podemos poseer ciertos niveles de empatía», dice la Dra. Nereida González-Berríos, psiquiatra certificada.

«Pero no todos podemos ser considerados un empático». «Un verdadero empático siempre sale de su zona de confort y empieza a pensar, sentir y actuar por otras personas», dice Nereida. «Pueden sentir la felicidad o la tristeza de otra persona como una parte de su propio ser».

Al igual que hay diferentes niveles de empatía, hay diferentes niveles de carencia de la misma. Algunas personas pueden no tener empatía en muchas áreas, pero sí en otras. Imagina a un compañero de trabajo que no tiene paciencia para los problemas personales de ningún tipo, pero que expresa una gran paciencia y comprensión para los problemas profesionales.

Algunas personas pueden carecer de empatía en todos los ámbitos, de manera que se reduce la fuerza de su reacción, pero no su capacidad de reacción. Si alguien puede ser empático en casi todas las interacciones pero también se muestra ligeramente distante, puede deberse a que le falta una fuerte empatía, pero no toda la empatía. A las personas empáticas les encanta ayudar al prójimo.

Ya sea dando indicaciones o repartiendo unos dólares, les hace sentir bien. Sin embargo, este comportamiento puede tener un impacto negativo en su bienestar. «Los empáticos son personas de gran corazón y tratan de aliviar el dolor de los demás.

Un indigente con un cartel de cartón que dice ‘Tengo hambre’ en un cruce muy concurrido; un niño herido; un amigo angustiado. Es natural querer tenderles la mano, aliviar su dolor. Pero los empáticos no se detienen ahí.

En lugar de eso, lo asumen. De repente, son ellos los que se sienten agotados o molestos cuando antes se sentían bien», dice la autora Judith Orloff en su blog. Al escuchar a los demás, las personas empáticas se fijan en todos los detalles.

Un estudio reciente determinó que la alta empatía juega un papel en la escucha de la música. «Cuando escuchamos música o nos dedicamos a ella, se trata esencialmente de un compromiso social. Las personas con mayor empatía, que son más sensibles a los estímulos sociales, escuchan la música como si estuvieran en la presencia virtual de otra persona», dijo el investigador Zachery Wallmark en un comunicado de prensa.

Mientras que la mayoría de la gente pulsa el botón de salto en algo que odia, las personas empáticas hacen lo contrario: «Nuestra interpretación es que cuando las personas con alta empatía escuchan música que no les gusta, están poniendo freno a sus emociones negativas y tratan de dar a la música el beneficio de la duda de una manera que las personas con menor empatía no hacen», dijo también Wallmark.